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9 julio, 2013 / Alexandra Dominguez

De mi

NkocINo le tengo miedo al cambio, sino a lo que pueda dejar atrás, a lo que pueda olvidar, o a quien vaya a olvidar.

Es que no quiero hacer ajenos aquellos momentos, no quiero hacer extrañas las miradas y convertirte en alguien conocí, y olvidar tu rostro y sus instantes.

El mar no es nada si me apropio de tu alma, si tu núcleo gira en torno mío. Ahora bien, si la gravedad te desplaza y empiezas a ser de ti y no de mi, no habrá marcha atrás, te perderás en nuestra distancia y encontraras órbita propia.

Y aun así te quiero dependiente, te quiero hostigante, en embeleso y posesión, pero solo si te dejas, solo si te quedas.

Pero me toca partir y no te llevo en mi equipaje, y cargar con tu alma y dejar tu cuerpo vació me parece despiadado, incluso para mi, así que dependo de tu voluntad,

o vienes conmigo o te quedas contigo.

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5 mayo, 2013 / Alexandra Dominguez

Todo falta, todo sobra

¿Qué será lo que nos falta?

¿Será que nuestras lenguas no encajan?

Puede que el vino sea poco o que el efecto no haya atacado aun nuestras venas.

Quien sabe, quizá nuestra sangre es muy densa o nuestros cuerpos lo resisten todo.

¿El humo es tan espeso que se opone al cruce de nuestras miradas?

¿Nos faltará tiempo o curiosidad?

Nuestro tacto no se admiten, tal vez…

Te sobra indiferencia

Me faltan detalles

¿Eso será?

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27 marzo, 2013 / Alexandra Dominguez

Margarita Debayle

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Margarita está linda la mar,

y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!…
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

* * *

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío

16 marzo, 2013 / Alexandra Dominguez

Cosas rotas

Me gustan las cosas un poco rotasThe-Broken-Column

así como corazones con poca luz

las almas cojas.


Luciérnagas perdidas a medio día

y que a pesar de la luz no se ven confundidas.


Mentes dañadas y sus formas extrañas

como un retrato de un ciego retratando su cara.


Manos callosas de consolar piedras

piedras que lloran licor de menta.


Que retorcida imagen

la de un club de musas cruzando la calle.


Romances viperinos

perdurables y finitos.


Ojos que no lloran

brazos que no abrazan

miradas perdidas en el camino a casa.


Cosas quebradas, acumuladas, junto al enjambre libros, estantes

y alguna que otra cosa rota y olvidada.

7 marzo, 2013 / Alexandra Dominguez

Lenguas de hierro

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Como cuando la lengua quiere ser usada y no se puede

Que la oxidación sea maldita
despedida de esta fuente de agua viva
Porque el hierro pesa y quema
Porque la vejez oxida…

Así los bazos se quedan, cruzado,
infinitos de tacto, intactos
Corriente de aire húmedo que deja a los cuerpos titánico petrificados
con el rocío, inmovibles eternos.

 

 

 

 

 

 

 

 

10 febrero, 2013 / Alexandra Dominguez

Dulce Sangre

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Toca la herida donde arde
Con agua ardiente
Tócala sin darte un sorbo
Solo siente.

Penetrante el dolor
Embriagante
Que tortura tan divina la de abrir una antigua herida,
Dulce sangre.

Rásgala, muérdela
Arranca de una vez la piel que oculta el relato
Desnúdala, exponla
Salvaje y sadista
Así como con  mis historias y mis heridas.

30 enero, 2013 / Alexandra Dominguez

¿Qué será?

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Que que mirarte o no mirarte…
cómo disfruto éste secreto
de besos en el aire, de miradas sin complejos.

¿Qué escondes?
¿Qué escondo?

Un universo paralelo donde todo esta perdido
donde todo es impulsivo
sin frenos ni ataduras
solo la utopía lo perfecto
escalones de Platón
palmadas, bostezos
y hechizos en un tarrón.

Millares de palabras
de mi boca llena salen
y mantiene la distancia entre tu aire y mi aire.

¿Qué pasará?
¿Qué tanto podremos soportar?

Espero que mientras las luces se apaguen
tus manos se enciendan
y te eclipses con mi piel
todo fluya, todo fluya.

22 enero, 2013 / Alexandra Dominguez

Amor y guerra

Que en el amor y la guerra todo se vale
Se vale morir
Se vale, se vale…

¿Se vale ser cobarde, o tiene más valor ser valiente?

El estratega, el atrevido, todos pierden, todos ganan.
¿Cuál es la fórmula de la victoria?

El frente, la retaguardia
besar, tocar o hablar.

Prometer y jurar.
¿O será seducir?

Miradas, dulzura, paciencia.

¿O impulsividad y pasión?

¡Que alguien me diga!

¿El que pierde es el que gana, o el que gana es el que pierde?

22 enero, 2013 / Alexandra Dominguez

Notas de enero

He decidido dejar de ver, y dejar de confiar en lo que debe ser, dejar de torturarme con la idea de que puedo luchar contra el tiempo y el destino, pensando que el pasado y sus cicatrices son capaces de pasar desapercibidas, o que de alguna manera curarán más rápido si solo las ignoro.

Si bien es cierto que el poder de la mente es inigualable, no es milagroso. Mi alma no pertenece a mi mente, pertenece a mi cuerpo y vive por medio suyo, ajeno al discurso interminable de la cordura, la que casi convierte todos sus monólogos en profecías y en muertes anunciadas .Juan-Antonio-Gonzalez-Bocos_web_cuadro_1-copy

¿Pero qué importa? Si bien la derrota duele como cuchillos interminables atravesando hasta el más insignificante poro, llevándose consigo cada gota de esperanza y congelando todas las fuerzas que puedo tener para intentarlo nuevamente, sigo viva, increíblemente sigo viva, aún cuando en mi cabeza retumbe la idea de que todo el aire del mundo no será suficiente para llenar mis pulmones otra vez, y aunque mis ojos decidieran que toda la luz existente no bastará para alumbrar uno de mis días, y aunque mi mente repitiera una y otra y otra vez innumerables recuerdos pesados como miles de balas de plomo sobre mi coronilla, aun así, algo me pone de pie.

¿Quién? quien sabe, seguro mi alma inmortal con complejo de niño ingenuo, que no sabe cuando rendirse, que se mantiene despierta justo cuando quiero mandarla a dormir. La que hace ruido y corre en los momentos menos indicados y la que me salva cuando quiero perecer, un tonto arlequín que te libera de ti mismo, y así trasciende.

Y justo ahí es cuando recuerdo por qué andar con prudencia me resulta tan aburrido, tan poco arriesgado. Caminar al filo de la navaja, eso si es excitante. ¿Cómo aprender sobre el equilibrio si siempre caminamos en una superficie plana?

Y por eso he decidido caminar a ciegas, simplemente confiando en mi alma inmortal,  en los poderes curativos, lentos pero efectivos, de mi amigo el tiempo y en el destino y sus interminables sorpresas.

 

12 noviembre, 2012 / Alexandra Dominguez

Un beso y un adiós

Un beso y un adiós,

eso es lo que necesito

sin promesas ni esperanzas

solo una mirada de una noche

y caricias de aprendiz.

 

Solo un beso por besar

sin paciencia, sin respiro

arrancándome los labios

dejándolos vacíos

justo igual que como empezaron…

 

Tócame por donde antes me tocaron

en los lugares donde sentía algo

respira en mi cuello

recorre mis manos

imita el tacto del que antes me quiso.

 

Ahora solo adiós

eso es lo que necesito

sin promesas ni esperanzas

solo una mirada

y en ella la última caricia.